MALUENDA

   Hay varias formas de acercarse a Maluenda, la Malúnda árabe. Yo os aconsejo subir hasta la ermita de los Santos y desde allí divisar la mayor parte del término municipal.  A vuestra espalda en la lotananza se puede ver la "torrecilla" en lo más alto de la sierra que separa las tierras del Jiloca de las del Perjiles. Delante de vosotros el castillo árabe, los tres barrios con sus respectivas iglesias: la parroquial Santa María, la arruinada San Miguel pegadita al castillo, y la soberbia Santa Justa y Rufina. En tiempos cada una tenía sus curatos y ermitas dependientes. En un extremo del caserio se situa el convento de las carmelitas y detrás las tierras de regadio, "la vega". Más alla la sierra de Olvés. Campo a través se puede bajar hasta un pequeño cerro coronado por una cruz de hierro, sus laderas guardan restos de los primeros pobladores de la zona. Desde alli es facil bajar al castillo, recorrerlo y terminar en el pueblo.

   Otra forma de acercarse es dejar el coche a la entrada del pueblo desde Calatayud, en la explanada de las naves. Atravesar la puerta de la villa, resto del antiguo cerramiento de Maluenda, admirando las arquerías del pasadizo, el balcón de madera o el escudo de armas de los Ciria. La calle discurre paralela a la carretera y ambas mantienen su denominación predemocrática. Es la calle de las casonas, de la plaza del ayuntamiento, la que nos acerca a las iglesias, la antigua travesía de de la ruta Calatayud-Daroca-Teruel.

   Estamos en tierras del mudejar y es imprescindible darse una vuelta por sus tres iglesias. Lastima que San Miguel haya perdido la techumbre y esté a punto de venirse abajo. la mejor vista es desde el castillo. Santa María guarda uno de los mejores alfarjes de Aragón, firmado por el moro Juçaf Adb el Malik. Y Santa Justa y Rufina, poco ha restaurada, remetora en su titularidad el posible pasado alfarero no documentado hasta la fecha. Tampoco nos podemos olvidar de la torre albarrana, el granero y sus rejas, las pinturas murales de alguna habirtación que han quedado al raso al hundir la casa, o los muchos rincones que cada uno debe ir descubriendo por sí mismo.

   El ayuntamiento, la asociación Eroles de Malonda o el paisano Jesús Gil Alejandre os ofrecen mucha más información desde sus páginas web. Yo pasé una agradable mañana de invierno a pesar de acabarse la pila de la cámara de fotos. Pienso volver.