Irlanda 2013

Volamos el día 31 de julio a las    12 de la mañana. Dos horas y cuato a Dublín, hotel y visita a la ciudad pro el barrio de Temple Bar. Abusan de los turistas, 4 pintas nos costaron 25,5 €. Al día siguiente fue el plato fuerte de Dublín: la universidad o Trinity Colege, las catedrales de San Patricio y Espiritu Santo, y por la tarde viaje a la ciudad del marmol negro, Kilkenny. El día 2 de agosto nos enseñaron la fábrica de cervezas Guinness, ahora de Diageo. Todo muy didactico y con bar-terraza con unas vistas impresionantes de Dublín. Por la tarde el grupo hizo la excursión opcional a Belfast, mientras nosotros preferimos los museos. Una pasada. Tanto el etnológico montado en los antiguos cuarteles del ejercito británico, como el National con las mejores piezas de la historia irlandesa. No entiendo como se puede excluir su visita en el circuito. La orfebería wikinga es única.

Al día siguiente fuimos a Limerick para ver el castillo del rey Juan y la piedra del tratado, piedra que servía para subir a las caballerías. Por la tarde los acantilados Moher con un interesante centro de visitantes y abundantes losas fosiliferas con sendas de gusanos marinos. Y aun llegamos a Galway para hacer la visita panorámica a pie. Estaban de fiesta y abundaban las niñas con pamela y plataforma acompañadas por elegantes compañeros que no se tenían en pie. Son los días del hipódromo..

El día 4 de agosto fue de los más bonitos: el parque natural de Connemara, la abadía de Kylemore con su lago y jardín botánico, y el fiordo de Killary y los restos de patatares en las laderas. A mitad del siglo XIX la mitad de la población irlandesa murió o emigró por culpa de un virus en la patata. El 5 tampoco fue malo. Naturaleza en estado puro en el anillo de Kerry. Verde, verde, verde, lagos, angostos y una cascada para la foto, terminando con Muckross House. Preciosa mansión con jardines sobre un lago.

El último día fue para la rebelde Cork con un coqueto mercado inglés y el castillo de Blarney con su leyenda de la piedra de la elocuencia en la torre. Te tienes que tumbar, agarrar a unas barras de hierro y besar la parte baja de un bloque de piedra de las almenas. Muy turístico y 10 € por la foto. Terminamos la noche con un grupo folklorico cuyo zapateado nada tiene que envidiar al flamenco..

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