Los palomares

El palomar de la Solana o la Caseta.

      El palomar de la Solana siempre ha llamado mi atención, pero no será hasta la nevada de este año, 2013, y tras comentarme mi hijo que la puerta está abierta, que me decido a verlo, inspeccionarlo y fotografiarlo.

Situado a poco más de 10 minutos aguas arriba en la acequia de la Canal, en la solana del barranco del Val, hoy su propietaria es mi prima María Jimeno Hernández, pero para mí siempre será el palomar de mi tío Andrés, el “mañitas”. Con anterioridad sólo había pisado este olivar en una ocasión. Tendría yo unos 6 o 7 años y una tarde al salir de la escuela, ni corto ni perezoso, me fui para allá. Mi madre, Carmen, y varias mujeres más estaban cogiendo las olivas del suelo para mi tía Andrea. Me agaché con ellas y mi madre me alentaba diciendo que cogía más que alguna de las mujeres.

            Recordando aquellos tiempos, mis padres me informan que el olivar pertenecía a la señora Aurelia de Morata de Jalón y que mis tíos le compraron varios campos a primeros de los sesenta. Entre ellos las dos Cerradas, los almendros de la Solana y el palomar o caseta. Antes lo había tenido a medias Valentín, el bilaberros. Recuerda mi madre ver a sus dos hijas cogiendo las olivas del suelo por los múltiples tablares que conforman la finca. Desde la Canal hasta el camino de Santamaría. Mi padre, de Viver de Vicort, añade que antes lo compró el tío Demetrio Orera, de los”colases” y que con los hijos, Vicente y Teodoro, arreglaron algunos portillos. Pero no sabe que pasó, al final lo dejaron. Si miramos un poco más atrás, a principio del siglo XX se publicaban unos anuarios con todos los pueblos de España y sus colonias. En varios de ellos aparecen las casas de Peñacorba y la Solana como habitadas. Sin olvidar en nomenclátor de 1876 donde Santa Cruz de Grío contaba con 1.027 habitantes distribuidos en 148 casas, dos de ellas aisladas. Creo que pueden ser las mismas.

            La finca en cuestión aparece en el catastro como la parcela 119 del polígono 7. Con una superficie de 19.692 m2. De ellos 164 construidos. Y divida en dos recintos: uno con frutales de regadío que ocupa 1.606 m2. Es una tabla de forma ovalada que hay junto a la acequia de La Canal. Y otro recinto de olivos de 18.047 m2 distribuido en 10 o 12 tablares muy estrechos ya que la pendiente de la Solana es muy pronunciada. Los olivos están todos plantados en los ribazos por varias razones: poder labrar el tablar, sembar y sujetar la tierra con las raíces de los olivos. No olvidemos que estamos en la acequia de La Canal, con documentación desde el siglo XVI y gran abundancia de agua en tiempos pasados. Antes de hacerla de cemento, las dimensiones de la acequia de tierra eran considerables. Todavía se pueden ver restos cerca de las Planillas o en la Solana del Tejar de los Mayas. En el ejarbe de la acequia de la Canal esta finca tiene 14 horas de agua cada 21 días. Le toca el segundo jueves, desde las 12,30 del medio día hasta las 2,30 de la madrugada. Es la mayor finca de la acequia.

            El Palomar o Caseta estás formado por tres edificios: la casa de tres pisos, la cuadra anexa a su derecha pero que se entra desde el patio de la casa, y unas ruinas a la izquierda que se corresponden con corrales u otras construcciones anteriores hundidas. Una vez pasamos la puerta, nos encontramos con un patio enladrillado que distribuye los espacios: A la derecha la cuadra que en su día tuvo altillo para guardar la paja pero que hoy aparecen las vigas serradas. En frente las escaleras para subir al segundo piso. Y a la izquierda una cuadra alargada y la cocina. En esta cuadra hay una puerta tapiada que daría paso a los corrales. La cocina no tiene ventilación ya que una ventana, al norte, está igualmente tapiada. En el segundo piso están los dormitorios, tres. Y en el tercer piso, el palomar. Una obra maestra de la arquitectura popular. Medio tejado se eleva unos 40 centímetros para dejar paso a las palomas. Las paredes están llenas de nidos. Unos redondos dentro de la pared, otros cuadrados, de pizarra o ladrillos, formando filas en las paredes o en el suelo. Y en medio una cavidad de forma ovalada realizada en yeso que pudo ser un comedero o un bebedero. Lástima que algunas vigas se estén pudriendo por culpa de las goteras y más pronto que tarde provocarán el hundimiento del tejado. Será una pérdida que luego lamentaremos, como ya lamentamos la ruina de los palomares de los monjos o el de la tía Sabina.

            Para los amantes de la arquitectura decir que la obra está asentada sobre un zócalo de piedra de aproximadamente 50 cm de altura y realizada a tapial con sus bonitas esquinas de yeso que parecen un árbol de la vida. Todavía se pueden ver los agujeros dejados por los palos que sujetaban los tablones que formaban el cajón del barro. La fachada, dividida en tres tramos verticales, se remata en un alero de ladrillos. Los edificios en ruina o corrales y la cuadra anexa están levantados con adobes de barro y paja; mucho más baratos y fáciles de colocar, pero de menor resistencia al paso del tiempo.

            Mención especial merecen los grafitis. Se acumulan en las zonas de paso y en alguna habitación. Los hay relacionados con el uso de la casa como son el número de cargas de leña u hoja, o un problema matemático con cántaros de vino. Otros hacen referencia a personas que han visitado el palomar cuando ya estaba deshabitado. Los hay políticos del año 1938 con vivas a Italia, Alemania, La Falange, Franco y mueras a Rusia o el comunismo. Pero los más bonitos son una serie de figuras con gorro militar del siglo XIX aun cuando no podemos afirmar que sean tan viejas

            Espero que os gusten las fotos.

Hay otros palomares en Santa Cruz como el de los"francisquillos" o "monjos" en Peñacorba, o el de la tía Sabina en Valdeperales. Del primero podéis ver fotos AQUI