Los molinos de aceite.

El cultivo del olivo ha sido, y es, básico en la agricultura de Santa Cruz. Los viejos decían que se podían trabajar los campos con azadas de plata. Exageraban. Pero el olivo, aun abandonado y sin trabajar, vive décadas. Bien administrado puede vivir más de mil años. Cuando sus cuerpo retorcidos alcanzan gran diámetro se dice que los plantaron los moros. Muchas son las variedades: largales, verdillas, negrales, manzanilla, picuales, arbequinas, royales....pero hay una que destaca sobre las demás, la racimilla. Y además solo se dá en nuestro río. Es un tesoro botánico desconocido.

En Santa Cruz para la obtención del aceite he conocido 5 molinos aunque en uso sólamente dos:

  1. Molino de Ángel España.
  2. La Cooperativa.
  3. Molino de Lino Longares.
  4. Molino de Mariano Longares, padre de Lino Longares.
  5. Molino del infanzón.

El molino de Ángel España estaba en la calle de las Escuelas y se desmontó muy pronto. Yo no lo he visto funcionar. Lo que sí recuerdo son unas bodgas al fondo del huerto, en el ado del callejón de la Iglesia.

La cooperativa de San Blas se fundó a finales de los 40. Hubo dos tipos de socios: los fundadores y los que se apuntaron más tarde. Estos sólo tenían derecho a moler. De niño recuerdo la gran amplitud de la nave donde se pesaban y amontonaban las olivas, la pared divisoria con la sala de máquinas y la báscula. Siempre me llamo la atención aquella báscula. Tras años de estar cerrada, fue vendida a la familia de los "chatos", Pepe y Valentín Castillo. A ellos les compre la maquinaria cuando la reformaron para almacen. Todavía se conservan los planos de su construcción. Las piedras de moler adornan el huerto de mi padre en la Cerrada.

El molino de Lino Longares esta en la calle Ramón y Cajal y es el último que cerró. Conserva toda la maquinaria tal y como estaba el día que molió el último pie. Sería interesante que no se desmontara. En otros pueblos se han hecho centros de interpretación con los viejos molinos en desuso. Durante muchos años mi familia molía allí uno o dos pies para casa mientras el resto de las olivas se vendían a compradores foráneos, o posteriormente se entregaban en la cooperativa San Sebastian de La Almunia de Dª Godina. Como el pago era por pies, entre 400 y 500 kg, los vecinos acumulaban en un cuarto bajo las mejores olivas durante un tiempo. Fermentaban, perdían agua, sacaban un gran rendimiento (sic) y el aceite con tal acidez que las sopas de ajo se agarraban en la garganta.

El molino de Mariano Longares, padre de Lino, estaba junto al lavadero, enfrente de casa de mis padres. Para mí siempre será la casa de la Jesusa. Yo no lo ví trabajar pero sí su maquinaria en la plata baja a la derecha. En cierta reforma que hizo Lino Longares, junto a la báscula y tapada por una plancha de hierro, salío una pila de piedra arenisca utilizada antiguamente para decantar el aceite. La trasladamos sobre un trillo viejo tirado por un tractor Pascali y hoy la conservo en el jardín de mi casa. Parece ser que el molino ya venía de su padre, llamado como el nieto, Lino Longares.

Molino del Infanzón Don Joaquín Vicente. El edificio es obra nueva del siglo XX y está junto a las escuelas. Era muy espacioso y maquinaria moderna. No he llegado a verlo funcionar. De pequeño llevabamos allí la fruta que nos compraba Luis Santed, el molinero. Su mujer y sus hermanas la careaban para llevarla al mercado de Zaragoza. Posteriormente compró la casa Manuel Cubero y poco queda del molino.

Hemos de concluir que 5 molinos eran muchos, pero muchos eran los olivos plantados por todo el término municipal. A los que hay que añadir los vecinos de Viver de Vicort y de La Aldehuela que tambien bajan a moler a Santa Cruz de Grío. Era la mejor cosecha del año. Muchas familias esperaban la oliva para poder pagar las deudas contraídas durante el año. Tal era la necesidad que terminada la recolección algunas mujeres se dedicaban a rebuscarlas. Y no creo que los dueños dejaran muchas. Los mozos aprovechaban la oliva para guardar algún dinero para el cercano San Blas.

En la campaña 2013-2014 Domingo Hernández se montó un pequeño molino en la casa de la familia en el terrero para molturar su olivas.