Las Eras

Las eras son un espacio imprescindible en la economía tradicional de Santa Cruz. En ellas se sacaban las judías, los garbanzos o las habas, pero sobre todo se trillaba el trigo y la cebada. En otras ocasiones los protagonistas eran las lentejas, los yeros o el centeno. Todos ellos necesarios para la subsistencia en una sociedad autárquica. Si importante era el trigo para la fabricación posterior del pan, o las judías como reserva de hidratos, tanto o más lo era la alimentación de los animales domésticos: cebada y avena para las caballerías, salvado para los cerdos, yeros, lentegas u otros para cabras y ovejas.

Nuestras eras están situadas junto a la calle San Ramón, al norte del pueblo, en una pequeña loma de suave desnivel. Su espacio abierto y favorable al cierzo condicionó su ubicación. Si comparamos con otros pueblos de la rodeada, Santa Cruz teniene unas eras privilegiadas ya que forman bandes bancadas y su extensión es considerable. Nada que ver con las eras de San Blas de Codos o las enriscadas de Huérmeda.

El conjunto se divide en 5 bancadas con pajares entre una y otra, más una pequeña era bajo el camino de Valdimar y otra ya desaparecida bajo el transformador de la luz la era la Marta. Para la cantidad de eras existentes y para el tamaño de la población en la primera mitad del siglo XX creemos que hay pocos pajares. Algunos vecinos guardaban la paja en casa y otros compartían pajar. El pajar no solo servía para almacenar la paja de cebada o trigo que alimentaba las caballerías todo el año, también cobigaba los elementos de la trilla: fencejos, orcas, pala de aventar, trillo, tiratrillos y arreos. Otros elementos que pudieran utilizarse en otras faenas se guardaban en casa: la collera y la lomera para labrar, las cribas, la escoba de usillos o el botijo del agua.

Nuestras eras tienen forma cuadrangular y están empedradas. Todos los años, antes de la siega, se repasaban las eras para eliminar las malas hierbas que habían nacido en la primavera entre las piedras, y se barrían con esmero. El roce del cereal entre el trillo y la piedra les daba brillo. Además los abuelos buscaban las piedras más duras, cuarcitas, y de tamaño regular para el empedrado. Otros pueblos las tenían de tierra y pasaban todos los años el rolo, es el caso de Arándiga y Nigüella. Algo más arriba, Mesones de Isuela o Trasobares, las enlosaban con lajas de arenisca.

Para hacer la era, lo primero era allanar el terreno pero dejando un faja inclinada hacia el oeste, a favor de la pendiente, era el hacinador. En el centro de la era se colocaba una piedra algo mayor, de unos 20 cm. y a partir de ella se trazadan 4 líneas rectas hasta los 4 vértices del cuadrado. Los cuatro sectores resultantes se iban rellenando formano franjas de unos 80 cm de ancho en paralelo a la primera piedra o en diagonal las líneas maestras. Las piedras se buscaban de un tamaño uniforme, unos 10 cm, y con alguna cara plana.

Hoy la maleza las está cubriendo. Sólo el paso de vehículos permite ver sus dibujos. Zarzales e iniestas van apareciendo en los rincones menos transitados. Trillar pasó a la historia y los pajares que no se han hundido o quemado se han ido transformando en garajes o almacenes. El primer pajar transformado que recuerdo es el de Joaquín Roy. Albañil que guardaba en las eras el cemento, yeso y otros materiales de su oficio.

En la primera bancada hay 4 eras: La primera la utilizan Crescenco y Miguel que tienen dos pequeños garajes (169). En la segunda había 4 pajares, dos de Emeterio Cubero sobre los que su yerno Alfredo Castillo levantó su almacen, y dos de Francisco Barranco "cherde" que hace poco su hijo Alejandr a vendido a Alfredo (172).  La tercera fue de tres familias: los herederos de Francisco Jimeno Jaraba, José el "mingacho" y los Maestro de Morata. La mitad la compré allá por 1998 y construí mi almacen de dos plantas. La otgra mitad la compraron más tarde los Gumiel (173). La cuarta, que fue de los "parrillas" la compraron Lázaro y Miguel Gumiel para construir un almacén (174). Al final habá una gran femera sobre la que los Gumiel ampliaron la granja para las tocinas (78).

La segunda bancada está formada por 6 eras:

En la tercera bancada jugábamos en los años 60/70 al futbol, está formad por 6 eras y lo más significativo es la presencia de un círculo de piedras con una estrella dentro. Se trata de un esconjuradero de tormentas. El cura, seguido de los fieles, y ante los nubarrones que amenazaban, lanzaba agua bendita hacia los 4 puntos cardinales acompañado con letanías y rezos. Su entrada desde la calle está dificultada por la replaceta creada al levantar el pequeño garaje de Margaria JImeno Barranco.

La cuarta bancada está formada por 6 eras. Con gran pendiente frente a la calle, tenía entrada por la senda de la bancada quinta.

La quinta y última bancada está formada por 7 eras. Tiene acceso rodado desde la calle que hace unos años fue reforzado por el ayuntamiento. Desde esta bancada se puede acceder a la anterior por una senda lateral. Hace unos años un vecino intentó hacer un acceso rodado desde la quinta a la cuarta bancada rompiendo el hacinador y sin permiso de los dueños de la era. Se le recriminó y cerró el paso. En la primera era hay tres garajes donde antes hubo tres pajares de dos puertas. Una hacia la era y otra abierta por el callejón de Valdimar. el primero era de Francisco Longares y hoy de su yerno Eduardo Cabeza. El segundo era de Jesús Galán "mollón", lo compró mi padre e hicimos un garaje, independiente de los bajos donde mis hijos han tenido peña. Y el tercero, que era de los "rochos" lo reformó Enrique Jimeno "pericales".