El Molino de harina.

Hoy en día no se siembra trigo ni otros cereales en Santa Cruz, pero durante milenios ha sido imprescindible como alimento básico en un sociedad autárquica que producía la mayor parte de los productos que necesitaba. Aceite, harina y vino han sido la base de la alimentación en la cuenca del Mediterráneo. En no pocas ocasiones los santacruzanos marchaban al Campo Romanos o al Perejiles con unas latas de aceite y se traían harina. En los últimos 100 años hemos sido deficitarios en trigo. Conforme avanzó la industralización, el autoconsumo y/o autofabricación de pan fue siendo sustituido por la producción de pan del horno de la familia Galán. Al tiempo que poco a poco fueron desapareciendo los animales domésticos: primero las puntas de ovejas o cabras, después los cerdos, las caballerías y por último las gallinas. Las pocas familias que hoy tienen alguna gallina compran los cereales o en pienso fuera de la localidad.

Tres son los molinos conocidos de la localidad:

El molino del río o viejo. Es el más antiguo y del que quedan menos restos. Se halla junto al río, en la margen derecha, en la partida del "Molino", al inicio del campo de Simón Marco, hoy de su hijo Gregorio. Solo resta una pared de calicanto posiblemente correspondiente al cubo (espacio por el que cae el agua en vertical para mover la rueda) y un pequeno arco o cárcava por donde volvía el agua al río. Hace unos 30 años, cuando Simón Marco allanó el campo, salieron restos de una acequia que cruzaba todo el campo. Seguramente se trataba de la acequia de alimentación del molino que recogiendo el agua más arriba, la llevaba hasta el molino. Hoy ese rincón del campo está improductivo debido a la dureza de los materiales. Los restos están tapados por abundante hiedra.

El molino del barrancal o nuevo. Todavía en los 60 se encontraba en buen estado y la chiquillería lo recorríamos en nuestras andanzas por el río a la busca y captura de barbos o de algún nido. Visto desde el río era una construcción de tres alturas con dos impresionantes arcos en la parte baja. Está situado junto al camino de Tobed una vez pasado el Barrancal. Su alimentación de agua procedía del barranco del Val. Debajo de la depuradora hay un puente de ladrillo para pasar el barranco y aguas arriba una pequeña presa, y junto a la presa una acequia con el azud en el barranco del Val y que, con el correspondiente jarbe, llenaba una gran balsa junto al molino. Hoy lo que queda es propiedad de Francisco Cubero, "paquito". En tiempos de su padre, Narciso, se colmató la balsa y se allanó el terreno. Hoy casi todo está lleno de maleza y en pocos años se borrará de la memria.

Y el molino de la familia Santed en el pueblo. Es el más reciente y mejor conservado. Fermín Santed fue molinero en el río y en los años 40 construyó su molino en la calle Rafael Monares, frente a la iglesia. Se conserva intacto. La diferencia con los anteriores es que la fuerza no la produce el agua sino un motor eléctrico. Hoy es propiedad de Jesús Cubero Santed, nieto de Fermín. Fermín y Aniceta tuvieron una amplia prole a los que llamamos los "molineros" (Genealogía 25).

 

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