El Tejar de los "royes"

Dos han sido los tejares que he conocido en Santa Cruz de Grío: el de los "mayas" en la partida de Valdimal y el de los "royes" en la partida el Tejar junto a la carretera de Tobed. En ambos casos se trata de instalaciones  preindustriales que tuvieron que cerrar allá por los 50 por falta de rentabilidad. El ladrillo macizo fue sustituido por el tocho, las tejas no eran competitivas ante las nuevas de molde, baldosas hacía tiempo que no se fabricaban ya que la moda de las baldosa de cemento hidraúlico acabó con ellas; y las grandes baldosas de horno y hogar ya no se demandaban. La estructura de dos tejares es semejante: mina donde extraer la tierra condicionando la localización, era para machacar, amasar, fabricar y secar. Espacio cubierto para guardar la obra antes de cocer, agua, y el horno.

El tejar de los mayas está irreconocible, pero todavía se aprecia el hueco en las Planillas donde Rafael Maya, abuelo del actual Rafael Maya, extraía la tierra y a cargas la llevaba al tejar por la senda de la acequia la Canal. Tambien recuerdo un pequeño balsete que recogía el agua de manantial del campo, a pesar de que más arriba tenían una balsa grande, de cemento, para regar con la acequia.

El tejar de los "royes" es propiedad de Inocente Roy Cubero y su estado es semiruinoso. Abandonado desde hace años, las inclemencias del tiempo van trabajando en su contra. Está situado al solano de un pequeño barranco que nace en tierras de La Aldehuela y del cual recogían el agua para amasar la tierra. Por encima del mismo se aprecia la herida hecha al monte al arrancarle durante años la tierra.

De derecha a izquierda esta compuesto por los siguiente edificios: el horno con su caldera y espacio de cocción de 270 x 270 x 370 cm interior, con grueso muro que a la altura de la puerta mide 135 cm. La fachada sur, donde se situa la puerta de la caldera, tuvo tejado volado para resguardarse de la lluvia. A continuación espacio para trabajar  y  guardar la obra cruda. Le sigue un camino en ángulo recto para subir a llenar el horno. Después un espacio-habitación para la familia. Y al final un pequeño horno de pan con espacio entre la bóveda y el tejado del edificio donde a veces dormían los crios.

Este horno fue de Joaquín Roy Maya, emparentado por parte de madre con los otros tejeros, casado con la carraña Teodora Cubero Gómez (ver genealogías). Los hijos ayudaban en lo que podían pero ninguno continuo el oficio. Conservo un medio ladríllo con el nombre de Pascuala Roy, era la mayor. En muchas casas hay baldosas decoradas con círculos de unos 8 cms, los hacían con un vaso de cristal. Suceso se casó con una agriculto, Pedro, y conserva un gran cuchillo de hierro con el que se acuchillaba el barro. Joaquín, como su padre, se dedicó a la albañilería y el campo. Alfredo marchó a Morata. Inocente quedó soltero en la casa de la solana, con su madre Teodora y sus campos. Y Bernardina, Beni; casó con Antonio y marcharon a Zaragoza.

Durante años Inocente trabajó el campo aledaño y utilizó el tejar de cabaña, pero últimamente los tejados se han caido con excepción del horno de pan. El HORNO se mantinene en pie, la boquera casi pasa desapercibida por la acumulación de maleza. La caida de unas piedras de la pared exterior se arregló con unos bloques, el revestimiento interior de barro sobre adobas se está deteriorando, y a la cabecera de los muros le nacen hierbajos.

Sirvan estas fotos como recuerdo de una activdad que dió de comer a una familia durante varias generaciones y que sirvió para levantar pilares en nuestras casas de adobe o tapial y cubrilas con las pesadas tejas árabes. Todavía recuerda mi padre, a sus 84 años, como en su juventud le mando su padre, Juan, a subir tejas con dos caballerías. Estaban reformando la casa de Viver de Vicort. Cada caballería cargaba 20 tejas, unos 100 kg, y tira para Viver, que esta un rato largo.

En marzo de 1988 la revista Tormo le dedica un artículo firmado por Calos Roy. Lourdes Hernández y Jesús Castillo muy meritorio. Es el número 11 de la página 6 a la 11. Podéis verlo pinchando en el enlace. Artículo.

 

En estos días de abril de 2015 se ha caido un gran lienzo del horno de ladrillos. Se trata de la cara sur, encima de la boca de alimentación de la fogaina. Ya en su día tuvo problemas y lo remendaron con bloques. La cámara de cocer es cuadrada y tiene dos paredes: una interior de adobes revestida de barro, y otra esterior de piedras y barro. Al no estar cubierto, el agua lo ha reventado. Pronto será un montón de ruina.