OTROS OBJETOS

Plato de Muel con ribete azul y 18 cms de diámetro. Salió en el rastro de la plaza de Toros hace años dentro de una barquilla junto a otros 20 0 30, algunos de ellos rotos, otros esportillados y algunos con esponjados decorativos. La interpretación que siempre les hemos dado es su origen funerario ya que en el siglo XVII y XVIII fue costumbre enterrar con una plato de agua bendita sobre el pecho. Todas las religiones necesitan de un transito y la ayuda siempre es buena. Los egipcios usaron los libros de los muertos, los griegos pagaban un óbolo al barquero Caronte para pasar el río Aqueronte, Moneda que siguieron pagando los romanos para pasar la laguna Estigia.

 

CAZO DE CONFITERO.  Se salió en la compra de la colección cerámica de Luis Estallo que a su vez lo compró en el rastro de Zaragoza. Está fabricado en cobre con mango de madera para poder separarlo del fuego sin quemarse. Interesante apaño en la unión del mango con el cuerpo del cazo. Lo traigo a colación por la existencia en tiempo de unos chocolateros en Santa Cruz de Grío, en la calle Goya, en la que fue casa de Pantaleón Cubero. Tuvieron el primer coche del río para distribuir sus productos por la zona. Posteriormente marcharon a Valencia.

Calentacamas: Tras la cena y la velada junto al fuego venía la noche y la cama, por muchas mantas y edredones que tuviera estaba fría. Varías fueron las formas de templar la cama: la toldilla consistente en un armazón de madera con un recipiente lleno de brasas colgado en su centro, el calentacamas de sarten en hierro y tape decorado en latón, en los mejores ejemplares el manjo de hierro es sustituido po uno de madera torneado (850 x 250 mm), y el calorífero de barro lleno de agua caliente. Este calorifero sería posteriormente sustituido por caloríferos metálicos o por la bolsa de goma.