Dando un capricho a los sobrinos.

    Los hermanos Gil Abad perdieron a su padre en la represión de 1936. Pronto marcharon del pueblo, las tierras de la familia no podían alimentar a todos ya que eran una de las familias más necesitadas. En el pueblo quedó Serafín, soltero, sordo y algo inestable. Es el que lleva del caba a la caballería. En cuclillas aparece su hermano Mateo y a la derecha Luis.

    La foto está tomada en el río durante las vacaciones estivales de mediados de los 60, cuando Mateo y Luis pasaban unos días con su hermano. Sobre el macho, dos hijos de Mateo, Mateo y José Luis, y dos de Luis, Luisito y Gloria. Luisito heredó la casa de su tío Serafín y sube algun fin de semana al pueblo.

   La foto me la proporcionó Luisito Gil Lahoz y estaba entre los enseren de la casa de Serafín al hacerse cargo de ella.  Sirva esta instantánea como recuerdo de Serafín que siempre nos hacía alguna gracia en el bar de Rafael Maya.