San Antonio en procesión.

    Uno del los elementos fundamentales de todas la fiestas patronales es la procesión de la misa Mayor. Es el día más importate del año, día de lucimiento y de mostrarse a los demás. En la segunda mitad del siglo XX la procesión estaba organizada de forma muy estricta. Es la época de mosen Francisco Escribano.

    Abría la procesión un monaguillo con la cruz. Seguía la chiquillería en dos filas silenciosas, marciales. Continuaban las mujeres y cerraban la comitiva los hombres. 

    Organización igual de rígida para los santos: Primero la virgen del Pilar, de propiedad privada de las "Cardieles", seguía San Antonio, después La Purísima, seguida de San Roque, Santa Bárbara, patrona del pueblo, y cerraba San Blas.  Cuando se cerró La Aldehuela y se bajó a San Bartolomé, éste procesiona detrás de San Roque.

    Cada virgen o santo tiene sus fieles congregados en cofradía o no. Responsables de sacarlos en los días de procesión, de comprar los roscones y de buscar quien lleve las baras. El portador recibía como premio a su esfuerzo el roscón atado con trencilla a la peana.

    En este caso, San Antonio es portado por Crescencio Hernández, Julián Salanova que murió en Mesones de Isuela donde casó su hija María Jesus, Mariano Galán "el pito" y posiblemente Alejandro Barranco. Descatar el gran fervor que tenía la tía Sabina, madre de Mariano Galán, a San Antonio. Tenían el horno del pan y en la sala había una hornacina con un San Antonio al que la Pepa, Josefa Galán, le rezaba todos los días. Estamos a finales de los 60.

    La foto me la proporcionó María Jesús Salanova cuando iba a dar clase a Mesones.